Es normal que tengas dudas.
Quizá te preguntas si será igual que la presencial. Si sentirás conexión. Si realmente funcionará.
Cuando algo es importante —como empezar terapia— queremos tomar la decisión con seguridad.
Y la buena noticia es que no tienes que elegir a ciegas.
La terapia online no es una alternativa improvisada
La modalidad online no nació ayer. Lleva años desarrollándose y, en nuestro caso, llevamos años acompañando procesos terapéuticos en este formato.
No empezamos con la pandemia.
No es un “plan B”.
Es una modalidad que conocemos, dominamos y en la que hemos visto cambios reales y sostenidos.
Y los resultados son muy satisfactorios.
¿Qué significa “resultados satisfactorios”?
Significa que hemos visto:
✔️ Reducción significativa de síntomas de ansiedad.
✔️ Mejora en autoestima y autoconcepto.
✔️ Mayor capacidad de poner límites sin culpa paralizante.
✔️ Disminución de rumiaciones.
✔️ Relaciones más equilibradas.
Pero más allá de los indicadores clínicos, significa algo más profundo: mujeres que vuelven a sentirse dueñas de su vida.
La clave no es la pantalla
La clave es:
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La formación de la profesional.
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El enfoque basado en evidencia.
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La alianza terapéutica.
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La estructura del proceso.
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El compromiso mutuo.
La pantalla es solo el canal.
La terapia ocurre en la relación, en el trabajo cognitivo-emocional, en el análisis de patrones, en la práctica de nuevas habilidades.
Además, la terapia online tiene sus propios recursos específicos que enriquecen el proceso terapéutico.
No se limita a trasladar la consulta presencial a una pantalla. Tiene herramientas que, bien utilizadas, amplían las posibilidades de intervención.
Permite el uso de recursos de trabajo síncrono como:
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Pizarras digitales para esquemas cognitivos en directo.
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Visionado compartido de vídeos psicoeducativos.
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Registro de pensamientos en tiempo real.
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Ejercicios de reestructuración cognitiva escritos conjuntamente.
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Compartir documentos y materiales durante la sesión.
La terapia online no es una versión reducida.
Es una modalidad con características propias que, utilizadas con formación y criterio clínico, pueden potenciar el proceso terapéutico.
¿Y si todavía tienes dudas?
Si estás dudando sobre si hacer terapia online, quizá la pregunta no es si funcionará en abstracto.
La pregunta es si estás lista para empezar un proceso acompañado.
Nosotras llevamos años trabajando online.
Con rigor.
Con evidencia.
Con sensibilidad hacia el contexto social.
Y hemos comprobado que el cambio no depende del espacio físico, sino del trabajo terapéutico sostenido.
Lo único que a veces echamos en falta, es poder darnos un abrazo al final de la sesión (por la profundidad e intensidad de los vínculos que construimos).
Si estás dudando sobre si empezar terapia online, puede ayudarte comprender también desde qué enfoque trabajamos. No es lo mismo cualquier intervención psicológica que una práctica con perspectiva crítica y de género. En nuestro caso, la modalidad online mantiene intacto el encuadre y el posicionamiento ético desde el que acompañamos. Si quieres profundizar en qué significa exactamente este enfoque, puedes leer más en nuestro artículo sobre terapia feminista y qué la diferencia de otros modelos de intervención, donde explicamos cómo integramos evidencia científica y análisis del contexto social en el trabajo terapéutico.
