Una reflexión contra el amor romántico, una guía para el amor sano
¿El amor es solo una enfermedad pasajera con excesivo prestigio social? ¿Hay alguna diferencia entre el amor romántico y la adicción toxicómana? ¿Son inevitables los celos? ¿Podemos elegir de quién nos enamoramos?
Con estas preguntas, el psicólogo Luis Muiño —psicoterapeuta con más de tres décadas de experiencia en adicciones, duelos y acompañamiento a personas que han sobrevivido a maltrato físico y psicológico— nos propone un viaje profundo y lleno de reflexión sobre el amor romántico y la manera de construir relaciones afectivas más sanas.

En su ensayo, el autor analiza por qué el enamoramiento puede funcionar casi como una droga, qué mecanismos hacen que resulte tan adictivo y cómo los celos se han convertido en un elemento culturalmente aceptado dentro de las relaciones, a pesar de su carga destructiva. También invita a explorar los sesgos cognitivos y las distorsiones con las que interpretamos a las personas cuando las conocemos, así como los errores más habituales que nos llevan a idealizar, justificar o aferrarnos a vínculos que no siempre nos hacen bien.
El libro abre preguntas necesarias: ¿cómo se mantiene vivo un proyecto amoroso a lo largo del tiempo?, ¿qué sucede con el deseo cuando compartimos camino durante años?, ¿qué lugar tiene la intimidad? Y, sobre todo, ¿qué significa practicar un “amor consciente”, capaz de sostener vínculos románticos sin perderse a una misma?
No queremos desvelar más, porque creemos que este es un libro que merece ser leído y reflexionado de forma personal. Pero sí queremos aprovechar que autores como Luis Muiño ponen sobre la mesa las complejidades del amor romántico para abrir un tema sobre el que tenemos mucho que compartir.
Os dejamos un vídeo del propio autor, donde profundiza en estas ideas y nos invita a mirar de frente las relaciones que estamos construyendo, las que hemos vivido y las que deseamos para nuestro futuro. Puede ser un punto de partida precioso para parar, pensar y escucharnos.
Las gafas moradas: algunas dinámicas que se describen —idealizar, justificar, minimizar señales de alarma, confundir intensidad con afecto o acostumbrarse al malestar— pueden aparecer en relaciones donde existe desigualdad o maltrato. No porque la trampa del amor sea violencia en sí misma, sino porque estos autoengaños pueden facilitar que muchas mujeres, socializadas en la paciencia, el cuidado y la entrega, normalicen comportamientos que nunca deberían confundirse con amor.
