Cómo nos comunicamos
– “Siento que hablo claro, pero no me escucha.”
– “Es como si viviéramos la misma conversación desde dos planetas distintos.”
– “Me quedo con la sensación de estar pidiendo demasiado«
Si alguna de estas frases te resuena, no estás sola. Muchas mujeres llegan a terapia con esa mezcla de frustración, cansancio y confusión cuando sienten que su pareja no las comprende. Es una experiencia humana, común y profundamente dolorosa cuando se mantiene en el tiempo. Pero también es un punto de partida: una invitación a revisar cómo nos estamos comunicando, qué necesitamos y cómo podemos construir un espacio más seguro y más amoroso en la relación.
Porque la comunicación no es solo hablar. Es cómo miramos, cómo escuchamos, desde dónde respondemos, cómo acompañamos y qué hacemos con lo que sentimos; y todo eso se puede aprender. Aunque ahora te parezca difícil o estés en un momento de distancia, la conexión puede reconstruirse, especialmente si ambas partes quieren y ponen intención.
Por qué me siento incomprendida
Es un síntoma de que hace falta revisar cómo os estáis comunicando. Y detrás de esa sensación pueden existir varias causas; las más frecuentes son:
* Diferencias en estilos comunicativos.
Cada persona tiene una forma distinta de expresar emociones, pedir ayuda o mostrar afecto. Algunas somos más verbales y necesitamos hablar para ordenar lo que sentimos. Otras prefieren silencio, tiempo o claridad antes de decir algo. Cuando estos estilos chocan, aparece la sensación de que “no me entiende”, cuando en realidad son maneras distintas de gestionar lo emocional.
* Expectativas invisibles que nunca se han dicho en voz alta.
Esto ocurre muchísimo entre mujeres en consulta: damos por hecho que, si nos quieren, “deberían darse cuenta”. O esperamos que la otra persona adivine lo que nos pasa, porque hemos compartido la vida suficiente como para “notarlo”. Pero la realidad es que, si no lo comunicamos con claridad, la otra persona no siempre tiene las herramientas para interpretarlo.
* Estrés, ritmo de vida y emociones acumuladas.
Cuando vamos en automático, con mil responsabilidades a la espalda, con carga mental o con cansancio emocional, nuestra capacidad de escuchar se reduce. Lo mismo le pasa a nuestra pareja. Dos personas cansadas escuchan peor, empatizan menos y discuten más; no porque no se amen, sino porque no les quedan recursos.
* Heridas y aprendizajes de nuestra historia.
Cada una trae una mochila emocional desde la infancia, desde relaciones anteriores o desde experiencias que han marcado la forma en que vemos el mundo. Si en casa no había espacio para expresar emociones, es probable que ahora nos cueste pedir cariño sin sentir vergüenza o miedo al conflicto. Y si nuestra pareja viene de un entorno donde la vulnerabilidad se consideraba debilidad, quizá le cueste abrirse o validar nuestras emociones. No es falta de amor, es falta de práctica.
Comprender esto suele aliviar mucho. No se trata de culpar ni a ti ni a tu pareja, sino de entender qué está pasando para empezar a moverlo de otra manera.
Dificultades comunes
Aunque cada relación es única, hay patrones que se repiten. En lugar de explicarlos en formato largo, aquí tienes un pequeño “cuadro” con frases breves que suelen aparecer cuando la comunicación empieza a fallar. Quizá algunas te resulten familiares:

Estas dificultades no son un fracaso.
Son señales de que la relación necesita cuidado y práctica.
Y cada pequeño cambio puede acercaros más y abrir espacios de entendimiento.
Herramientas para entendernos
La buena noticia es que la comunicación amorosa se aprende, igual que se aprende a montar en bici o a cocinar una receta nueva. No pasa de repente, pero sí pasa con práctica, intención y cuidado. Estas herramientas pueden ayudarte a que te comprendan mejor y, al mismo tiempo, a comprender mejor a tu pareja.
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Un espacio para volver a entendernos
Sentir que tu pareja no te entiende puede doler mucho, pero también puede ser un punto de inflexión. No indica que la relación esté perdida. Indica que hace falta revisar, cuidarse, comunicarse desde otro lugar.
En Tu Refugio Feminista, creemos que todas las relaciones merecen un espacio seguro donde ambas personas puedan expresarse sin miedo, escucharse con respeto y construir acuerdos desde la igualdad. No importa la orientación ni la identidad: todas merecemos una relación donde sentirnos contenidas y valoradas.
Si te reconoces en estas líneas; si llevas tiempo sintiendo que no logras hacerte entender; si la distancia emocional se ha instalado o si quieres aprender a comunicarte desde un lugar más sano y más amoroso, escríbenos.
La terapia de pareja puede ser un espacio seguro para trabajar todo esto. Un espacio acompañando, profesional y sin juicio, donde explorar las herramientas que necesitáis para volver a conectar.
Tu relación merece ser un refugio, no un campo de batalla. Y tú mereces sentirte comprendida, escuchada y cuidada. Siempre.
